6.9.15



He regresado, otra vez estoy aquí…
Estoy contigo; luego de largos años de vagar
Otra vez, he regresado a ti.
¿Debería contarte todo lo que he visto, experimentado, bebido en mi interior?
¿O no quieres oír nada acerca de todo el ruido de la vida y el mundo?
Pero una cosa debes saber, una cosa he aprendido, que hay que vivir esta vida.
Esta vida es el camino, el más buscado, el camino hacia lo incomprensible, que llamamos divino.
No hay otro camino.
Todos los caminos son senderos falsos.
Yo hallé el camino correcto, me condujo hacia ti, a mi alma.
Regreso, moderado y purificado.
Entonces yo estaba totalmente absorto en el espíritu de los tiempos y pensaba de forma diferente que el alma humana.
Pensaba y hablaba mucho acerca del alma; sabía muchas palabras eruditas acerca del alma; la juzgaba y hacía de ella un objeto científico.
No consideré que el alma no pueda ser objeto de mi juicio y conocimiento.
Mucho más son mi juicio y mi conocimiento el objeto de mi alma.
Por lo tanto el espíritu de las profundidades me presionaba para que hablara a mi alma, para que la llamara como un ser vivo e independiente cuyo redescubrimiento significa la buena fortuna para mí. Me había perdido de mi alma, durante muchos años.
El espíritu de las profundidades ve el alma como un ser independiente, vivo, y con ello contradice al espíritu de los tiempos, para quien el alma es algo dependiente de la persona, que se deja ordenar y juzgar, es decir, algo cuyo alcance podemos captar.
Ante el espíritu de las profundidades, este pensamiento es presunción y arrogancia. Por lo tanto, el gozo de mi redescubrimiento fue humilde…
Sin el alma, no hay forma de salir de este tiempo.

Del Libro Rojo, de Carl G. Jung



1.9.15

No, no te permito.

"Children's Play", by Zoe M.


Si me recuerdas hoy lo que te amé ayer, pero sin amarme, 
es ilícito.
Si me traes al ahora con palabras que pertenecen al pasado, 
todo lo que lloré, todo lo que sané, 
fue en vano.

Y déjame decirte que aunque mi mente esté nublada por los efectos del alcohol,
mi corazón está muy lúcido llorando el dolor que le has recordado.
Porque tu ausencia fue -y es- muy difícil de llenar 
y todo lo que digas será usado en tu contra.
Aquí y en todas las vidas en las que sabes, nos vamos a encontrar.

Mi niño
Mi amor
Mi cielo sin estrellas
Mi corazón 
Mi dolor

Ya no eres nada de eso
Nada te pertenece, nuestro tiempo ya pasó
Y está bien.

Está bien, así.

12.7.15

I'm broken



Me desangro
De dentro hacia fuera
Y de fuera
Hacia dentro
No hay punto intermedio

Cada mes es un nuevo comienzo
Y de nuevo un final
Quiero que pare de sonar la música
Porque esa canción ya la escuche mil veces
Me Sangran los oídos
Me desangro

Cuando me desangro
Exorcizo los demonios
Que viven en mi estómago
En la vesícula
En el hígado
En el útero
De dónde naciste tu
Tu casa
Tu hogar
Que alberga deformidades cancerosas
Que sólo pueden crecer
(Pero nunca nacer)
Jamás me llamarán "mamá"
Ni les arropare por las noches
Ni les cantaré canciones de cuna
Su único cometido es que duela
Hacerme sangrar

Y al despertar de la mañana
Tus palabras son inaudibles
No entiendo lo que dices
Escucho a los perros ladrar
Desayuno la carne podrida
Que descansa en la encimera de la cocina
Mastico lo que queda de mi cuerpo seco
Desangrado
De dentro hacia fuera
Y al revés.


Enviado desde mi iPhone

5.5.15

Un martes que hubo concierto y yo conocí a un chico que me convidó de su porro


Necesito que sepas que ese porro me supo a gloria
ahora te busco por las calles de Madrid
o de cualquier ciudad
intentado volver a localizarte
el encuentro fortuito
las palabras sin sentido
y el THC enrulando los recovecos
de mi masa encefálica
El concierto de Moon Duo fue increíble
qué pena que no vinieras
porque tenías que trabajar
Hay una foto en mi Instagram
se llama "The Trip", con hashtag
No recuerdo nada pero sé que lo viví todo
volando por donde no existe el tiempo
no saber dónde estás es liberador
te sientes parte de nada 
o de todo
qué más da
La psicodelia podría ser mi modo de vida
con sus colores y sus núcleos siderales
me gustan las drogas
y a ellas les gusto yo
pero sé que me alejan de la gente
me alejan de la realidad
del matrix cibernético
la vida no ocurre más allá de los límites de Facebook
y si no hay foto en Instagram, es que no ha sucedido
intenta recordarme lo que no puedo olvidar
lo que ocurre fuera de la consciencia de lo que creemos "real"
queda impregnado en nuestro aura
mi aura brilla cuando fumo marihuana
se expande, toca la de los demás
se divierte y baila
loca
baila
La psicodelia es mi estado vital favorito
aunque me vista de negro
aunque parezca estar muerta
algunas veces soy de colores
pero la mayoría soy gris
no me culpes, yo no lo hago.
me gustan las drogas porque me liberan
de tu cárcel
me alejan de lo que esperas de mí
no quiero ser como tú
no al menos como esperas que sea
enfermaré, me retorceré, explotaré
prefiero encenderme en fuego y arder
antes de ser como tú
cáncer

No tiene música


"You broke my heart, Mr.
No wonder I cry blood instead of tears"

Dejaste mi corazón tirado en el suelo
sucio de Puente de Vallecas
solo y latiendo, estaba el pobre
y yo lo recogí, intenté darle calor
quitarle las pelusas
Él me miraba con ternura
reconocía el olor de mi sangre
y en un acto de devoción 
me lo tragué, sin masticarlo

Mi estómago y yo hicimos un pacto
y sería nunca digerir mi corazón
(no sería un buen gesto cagarlo)
así, si algún otro hijo de puta alguna vez volviese a meter la mano
dentro de mi pecho, 
lo encontraría vacío porque mi corazón está a buen recaudo.
En mi estómago.

Desde entonces, vomito lágrimas y lloro sangre
pero no me importa
me gusta cómo me sienta el rojo en la piel.

Las heridas abiertas no son bonitas
supuran aunque intente limpiarlas cada día
algunas veces les pongo pegatinas, las adorno
a ver si así nadie las nota
pero yo me doy cuenta de que están ahí
las huelo
las siento
y duelen
son de color negro, igual que mi ropa
igual que mi pelo
igual que mi interior
que me empeño en revestir de rosa chicle
pero no cuela, no cuela

Mi estómago se queja, no soporta que mi corazón viva ahí dentro 
siento arcadas 
me late el estómago 
(desde la última vez que te ví)

17.4.15

Deja Vú



Te quiero, y no porque hayas contaminado hasta la última gota de mi sangre.
Aunque hayas decidido dejar de ser
para empezar a existir.
Te quiero por las arrugas que tienes alrededor de los ojos.
Por esa sonrisa tierna e infantil que me regalas al verme.
Te quiero por la noche, cuando borrachos como cubas nos besamos como si de eso dependiera nuestra supervivencia.
Y por la mañana, cuando despertamos secos de amor,
y nos humedecemos los labios antes de desayunar(nos).
Te quiero aunque te marches el día después.
Te quiero aunque tus dedos sean la perfecta continuación de los míos.
Te quiero porque sí, y porque no se hacerlo de otro modo.
Aquí, en el planeta Tierra,
o quizás en algún submundo onírico donde las hadas son las que dictan las leyes del amor.
Te quiero a ti, en esta vida y todas las otras en las que nos hemos sabido reconocer.
Quiero tu olor y tu sabor.
Te quiero como ese acorde tan triste pero tan presente en cada sonido de mi vida.
Te quiero incluso desde antes de saber que te quería, porque estoy segura de que tú y yo

nos hemos olvidado antes.


15.4.15

AULLIDO, (HOWL) de ALLEN GINSBERG




He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz.

Quienes expusieron sus cerebros al Cielo, bajo Él y vieron ángeles mahometanos tambaleándose en los techos de apartamentos iluminados.

Quienes pasaron por las universidades con ojos radiantes y frescos alucinando con Arkansas y la tragedia luminosa de Blake entre los estudiantes de la guerra.

Quienes fueron expulsados de las academias por locos por publicar odas obscenas en las ventanas del cráneo.

Quienes se encogieron sin afeitar y en ropa interior, quemando su dinero en papeleras y escuchando el Terror a través de las paredes.

Quienes se jodieron sus pelos púbicos al volver de Laredo con un cinturón de marihuana para New York.

Quienes comieron fuego en hoteles coloreados o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o purgaron sus torsos noche tras noche con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas, alcohol y verga y bolas infinitas, ceguera incomparable; calles de nubes vibrantes y relámpagos en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todas las palabras inmóviles del Tiempo, sólidos peyotes de los vestíbulos, amaneceres en el cementerio del árbol verde, ebriedad del vino en los tejados, puestos municipales el neon estridente luces del tráfico parpadeantes, vibraciones del sol, la luna y los árboles en los bulliciosos crepúsculos de invierno de Brooklyn, estrepitosos tarros de basura y una regia clase de iluminación de la mente.

Quienes se encadenaron a sí mismos a los subterráneos para el viaje infinito desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de las ruedas y niños empujándolos hacia salidas exploradas estremecidas y desiertos golpeados de cerebros absolutamente secos de esplendor en la melancólica luz del Zoo.

Quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford's emergidos y sentados junto a la añeja cerveza después del mediodía en el desolado Fugazzi's, escuchando el crujido del destino en la caja de música de hidrógeno.

Quienes hablaron setenta horas seguidas desde el parque a la barra a Bellevue al museo al Puente de Brooklyn, batallón perdido de conversadores platónicos bajando de espaldas las escaleras de escape de los alfeizares del Empire State lejos de la luna, gritando incoherencias, vomitando susurrando hechos y recuerdos y anécdotas y patadas en la bola del ojo y traumas de hospitales y cárceles y guerras, intelectos enteros disgregados en amnesia por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la Sinagoga arrojada al pavimento.

Quienes se desvanecieron en ninguna parte de Zen New Jersey dejando un reguero de ambiguas postales ilustradas de Atlantic City Hall, sufriendo sudores orientales y artritis Tangerianas y jaquecas de China bajo la basura en las salas sin muebles de Newark.

Quienes dieron vueltas y vueltas en la medianoche por el patio de trenes preguntándose adónde ir, y fueron, sin dejar corazones rotos.

Quienes prendieron cigarrillos en vagones traqueteando por la nieve hacia granjas solitarias en la noche del abuelo.

Quienes estudiaron a Plotino, Poe, San Juan de La Cruz, telepatía y cábala debido a que el cosmos instintivamente vibraba en sus pies en Kansas.

Quienes solos por las calles de Idaho buscaban ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios.

Quienes pensaban que sólo estaban locos cuando Baltimore destellaba en éxtasis sobrenatural.

Quienes saltaron a limusinas con el Chinaman de Oklahoma impulsados por la lluvia de los pequeños pueblos a la luz callejera de la medianoche del invierno.

Quienes haraganeaban hambrientos y solos por Houston buscando jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante español para conversar sobre América y la eternidad, una tarea sin esperanza, y tomaron un barco para África

Quienes desaparecieron en los volcanes de México dejando tras suyo nada excepto la sombra del estiércol y la lava y la ceniza de la poesía quemada en Chicago.

Quienes reaparecieron en la Costa Oeste investigando el F.B.I. en barbas y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas atractivos en su oscura piel entregando incomprensibles folletos.

Quienes se quemaron sus brazos con cigarros encendidos protestando contra la bruma narcótica del tabaco del Capitalismo.

Quienes distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desvistiéndose mientras las sirenas de Los Alamos los deprimían, y se deprimía Wall, y el ferry de Staten Islan también se deprimía.

Quienes rompieron a llorar en blancos gimnasios desnudos y temblorosos frente a la maquinaria de otros esqueletos.

Quienes mordieron detectives en el cuello y chillaron con placer en autos policiales por no cometer un crimen salvo su propia pederastia salvaje y su intoxicación.

Quienes aullaron de rodillas en el metro y fueron arrastrados por el techo ondeando sus genitales y manuscritos.

Quienes permitieron ser penetrados por el ano por virtuosos motociclistas, y gritaron con alegría.

Quienes chuparon y fueron chupados por aquellos serafines humanos, los marineros, caricias del amor Atlántico y Caribeño.

Quienes eyacularon en la mañana en la tarde en jardines de rosas y en el pasto de parques públicos y cementerios esparciendo su semen libremente a quienquiera que llegara.

Quienes hiparon sin cesar tratando de reír pero se torcían de llanto detrás de un cubículo de un Baño Turco cuando el ángel rubio y desnudo venía a atravesarlos con una espada.

Quienes perdieron a sus amantes por las tres viejas musarañas del destino, la musaraña tuerta del dólar heterosexual, la musaraña tuerta que hace guiños fuera del útero y la musaraña tuerta que no hace nada sino sentarse en su trasero y corta las hebras doradas intelectuales del vislumbre del artesano.

Quienes copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza, un novio, un paquete de cigarrillos, una vela y se cayeron de la cama, y continuaron en el suelo y por los pasillos y terminaron desmayándose en la pared con una visión del último coño y llegaron a eludir el último atisbo de conciencia.

Quienes endulzaron las conchitas de un millón de chicas temblorosas en el ocaso, y tenían los ojos rojos en la mañana pero preparados para endulzar las conchitas del sol naciente, destellantes traseros bajo los establos y desnudos en el lago.

Quienes iban a putas en Colorado por miríadas en autos robados, N.C., héroe secreto de estos poemas, semental y Adonis del alegre Denver a la memoria de sus innumerables encamadas con chicas en lotes vacíos, patios de bares, hileras de desvencijadas casas rodantes en la cima de montañas, en cavernas o con demacradas meseras en familiares subidas de enaguas al lado del camino y especialmente la secreta estación de gasolina solipsismos de Juan, y callejones pueblerinos también

Quienes se desvanecieron en vastas películas sórdidas, se transformaron en sueños, despertaron en un repentino Manhattan, y se encontraron a sí mismos fuera de los sótanos colgados sobre descorazonados Tokay y los horrores de los sueños de hierro de la Tercera Avenida y tropezaron con las oficinas de desempleo.


Quienes caminaron toda la noche con sus zapatos llenos de sangre en los muelles esperando una puerta en East River para entrar a un cuarto lleno de vapor caliente y opio.

Quienes crearon grandes dramas suicidas en el apartamento de los acantilados del Hudson bajo el rayo azul de la luna de tiempo de guerra y sus cabezas eran coronadas con el laurel del olvido.

Quienes comieron la cazuela de cordero de la imaginación o digirieron cangrejos en el fondo lodoso de los ríos de Bowery.

Quienes lloraron por el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música.

Quienes se sentaron en cajas respirando en la oscuridad bajo el puente, y se levantaron para construir arpas en sus desvanes.

Quienes tosían en el sexto piso del populoso Harlem con llamas bajo el cielo tuberculoso rodeados por las jaulas naranjas de la teología.

Quienes garrapatearon toda la noche golpeando y rodando sobre elevadas incantaciones que en las amarillas mañanas eran estrofas de jerigonza.

Quienes cocinaron animales podridos pulmones, corazón, pata, cola borsht y tortilla soñando con el puro reino vegetal.

Quienes se zambulleron en camiones de carne buscando un huevo.

Quienes tiraron sus relojes del tejado para dar su voto a la eternidad fuera del Tiempo y despertadores cayeron sobre sus cabezas todos los días por la siguiente década.

Quienes se cortaron las muñecas tres veces seguidas sin éxito, se rindieron y fueron forzados a abrir anticuarios donde pensaban que se ponían viejos y gritaban.

Quienes fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre ráfagas de versos plomizos y el parloteo borracho de los regimientos de acero de la moda y los chillidos de nitroglicerina de las agencias de publicidad y el gas mostaza de los editores siniestramente inteligentes, o cayeron por los taxis ebrios de la Absoluta Realidad.

Quienes saltaron del Puente de Brooklyn esto realmente sucedió y quedaron desconocidos y olvidados en el aturdimiento fantasmal de los callejones de sopa y camiones de incendio de Chinatown, ni siquiera una cerveza gratis.

Quienes cantaron por sus ventanas de desesperación, cayeron de la ventana del metro, saltaron en el sucio Passaic, brincaron en negros, gritaron por toda la calle, bailaron descalzos en trozos de copas de vino rotas grabaciones de fonógrafos de la nostalgia Europea jazz alemán de 1930 terminaron el whisky y se lanzaron gemebundos en baños sangrientos, gemidos en sus oídos y la ráfaga colosal del silbido del vapor.

Quienes rodaron por las carreteras del viaje al pasado para cada uno el látigo del Gólgota reloj de la soledad de la cárcel o encarnación del jazz de Birmingham.

Quienes condujeron una visión para encontrar la eternidad.

Quienes viajaron a Denver.

Quienes murieron en Denver.

Quienes volvieron a Denver y esperaron en vano.

Quienes aguardaron en Denver y empollaron solos en Denver y finalmente se fueron para encontrar el Tiempo, y Denver es solitario para sus heroínas.

Quienes cayeron de rodillas en catedrales sin esperanza rezando por la salvación de cada uno y la luz y los pechos, hasta que el alma iluminara su cabello por un segundo.

Quienes chocaron con sus mentes en la cárcel esperando criminales imposibles con cabezas doradas y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaban dulces blues a Alcatraz.

Quienes se retiraron a México para cultivar un hábito, o a Rocky Mount para ofrecer Buddha o Tánger a los muchachos al Southern Pacific a la locomotora negra o a Harvard a Narciso a Woodland para la sepultura o daisychain.

Quienes exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron dejados con su locura y sus manos y un jurado colgado.

Quienes arrojaron papas saladas a los conferencistas de Dadaísmo en CCNY y subsecuentemente se presentaron ellos mismos en las baldosas de granito del manicomio con cabezas rapadas y un discurso arlequinesco de suicidio, demandando una lobotomía instantánea, y quienes a su vez se entregaron a la nulidad concreta de la insulina, Metrazol, electricidad, hidroterapia, psicoterapia, terapia ocupacional, ping pong y amnesia.


Quienes en protesta seria dieron vuelta sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia, volviendo años después verdaderamente calvos excepto por una peluca de sangre, y lágrimas y dedos, a la visible fatalidad del hombre loco de los pupilos de los pueblos locos del Este, salas fétidas de Pilgrim State's Rockland's y Greystone discutiendo con los ecos del alma, pegando y rodando en la soledad-banca-dolmen-reinos del amor de medianoche, sueños de vida en una pesadilla cuerpos convertidos en roca tan pesados como la luna, con la madre finalmente, y el último libro fantástico arrojado por las ventanas del departamento, y la última puerta cerrada a las 4 A.M. y el último teléfono pegado a la pared sonando y la última pieza amueblada, un papel rosa amarillo torcido en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un poco de esperanzadora alucinación ah, Carl, mientras no estés seguro yo no estoy seguro, y ahora tú estás realmente en la sopa animal total del tiempo y quienes por lo tanto corrieron a través de las calles congeladas obsesionados con un repentino destello de la alquimia del uso de la elipse el catálogo el metro y el plano vibrante.

Quienes soñaron y encarnaron brechas en el Tiempo y Espacio a través de imágenes yuxtapuestas, y atraparon al arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y establecieron el nombre y rasgos de la conciencia al mismo tiempo saltando con sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y ponerse frente a ti estupefacto e inteligente y sacudirse con vergüenza, rechazando incluso revelar el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda y eterna cabeza, el vagabundo loco y el golpe del ángel del Tiempo, desconocido, incluso poniendo aquí lo que podría dejar de ser dicho en tiempo de volver después de la muerte, y surgieron reencarnados en los trajes fantasmales del jazz en la sombra del corno dorado de la banda y exhalar el sufrimiento de la mente desnuda de América para amar en un eli eli lamma lamma sabacthani saxofón que llora estremeciendo las ciudades bajo la última radio con el corazón absoluto del poema de la vida descarnada de sus propios cuerpos buenos para comer mil años.


5.4.15

Kurt


Él se durmió
al calor de un espíritu adolescente
juró no tener un arma, y le creímos.
Una vieja memoria,
cantó una y otra vez
"Ven, como eres"
pero no fue suficiente
ser él.
Las imágenes se suceden en mi cabeza
son piezas de un puzzle repetidas
que no pueden formar nada
mientras él sigue jurando
"no tengo un arma, no tengo un arma".
El ángel de cabellos dorados
y alas negras, llenas de polvo
que partió en la edad maldita
y aún era tarde
por que pronto ya no iba a suceder
El caballo bailó solo
en mitad del escenario
y la música de escuchó, a lo lejos
con sonido de guitarras desgarradas
rotas contra un suelo que hacía de pecho
y latía debajo de sus pies
Los estadios llenos
las portadas de las revistas
las listas de éxitos
al vacío
Aunque cientos de personas canten al unísono tu canción
Estás vacío
Veintiún años muerto
pero estás más vivo que nunca,
Kurt.





4.4.15

Enfermedad. Sábado por la tarde.


Hoy sólo te pediría
que me amaras oscura
y también cuando sonrío.
Sé que a veces te pido cosas raras
pero tú ya me conoces.
Un error repetido una y otra vez
se convierte en decisión
y alguna vez habré decidido que tú seas el error que repito
una y otra vez,
como tu nombre en mi cabeza
resonando en colores
como si alguien lo pronunciara en bucle, en diferentes idiomas
que desconozco.

Ese teléfono que nunca sonó,
esa carta que nunca llegó
porque no se escribió.

Y sigue siendo feriado en mi corazón
las calles vacías
el aire se detiene en cada esquina
antes de cruzar
por si me fueran a atropellar otra vez
con un amor que soy incapaz de gestionar

Pero si yo sólo quería ser la avispa que te picara
y hacerte sangrar el pecho de amor
del bueno
del de verdad...

Prefiero morir físicamente a volver a morir de amor
No es justo
es enfermedad
es enfermizo
estoy enferma
de tí

Virus.





3.4.15

Viernes Santo


Me da un miedo terrible esta página en blanco.
hoy, es viernes santo
Santo me suena a Satán
y sólo una pizza ha sido capaz de sacarme de la cama.
desnuda y despeinada
con los dientes sin lavar.
no bebí, ni comí
y son las nueve de la noche
el teléfono no sonó ni una puta vez
normalmente estoy a gusto con mi soledad
aunque este viernes en concreto me habría gustado saber de ti.
Cometí errores
me dejé llevar
eso, que es viernes santo.
Yo de santa no tengo nada
de Satán, ayer, un poco
me gusta dejarme llevar
y no quiero hacerte daño,
pero es quien soy.
La primavera empieza en marzo si estás en el norte
pero en septiembre, si estás en el sur.
Esto es igual.
Intenta meter a alguien con alas pegadas a la espalda
dentro de una jaula con barrotes
no cabe.
La pizza no estaba nada rica
pero surtió efecto y me sacó de la cama.
Son las 21.45.

Buenos días.